Por: Karen Rojas Saldívar
(Texto Expositivo)
Muchas son las reservas ecológicas existentes en el mundo y podríamos decir que casi un 95 % de ellas están en peligro de desaparecer, puesto que la contaminación que existe a sus alrededores es de un índice muy alto. El hombre es el personaje principal de esta historia porque así como se encuentra en calidad de preservar su ecosistema, desgraciadamente, también puede destruirlo.
Antes, los usos tradicionales del campo estaban basados en una comprensión de sostenibilidad a largo plazo y muchas veces, han creado por sí solos el hábitat para la flora y fauna que hoy podemos observar. Pero, en la actualidad con frecuencia estos usos se han incrementado y desvirtuado de tal manera que ponen en peligro su armonía.
En Ecuador, las 22 áreas de recreaciones existentes, como parques nacionales, reservas ecológicas, biológicas y de producción, se encuentran gravemente amenazadas por diferentes causas. Por ejemplo; una de las reservas ecológicas más antiguas “La Cayambe-Coca”, creada en 1970, se encuentra en “alerta roja” porque la colonización desordenada que existe alrededor de ella y la minería artesanal, que se da a 1 kilómetro de esta reserva, pone en riesgo la futura existencia de la misma. Lastimosamente en un futuro cercano esto va a contribuir a la paulatina eliminación de una gran variedad de flora y fauna, aún cuando perviven allí muchas especies que aun no han llegado a estudiarse, según la Universidad Católica del Ecuador.
Trasladándonos a la realidad nacional en el departamento de Lima, exactamente en el puerto del Callao, cerca de los arenales de Pachacútec, hay una reserva natural que alberga a diversas especies de animales y plantas, la cual es víctima de una constante depredación; se trata de unas superficies cubiertas por aguas no profundas que provienen del río Chillón y del mar. A estas áreas se les denomina "Humedales de Ventanilla" lugar de refugio de 62 especies animales, algunos en peligro de extinción, y otra variedad de vegetales. Las 302 hectáreas de esta reserva ecológica son de vital importancia porque representan el pulmón del Callao, una zona donde los índices de contaminación son alarmantes. De esta situación no son conscientes el 85% de los propios beneficiarios. Es más, la mayoría de la población chalaca ni siquiera sabe que existe una zona ecológica en el distrito de Ventanilla.
Pero este lugar, a pesar de su importancia, está enfermo. Se está destruyendo a través del excesivo arrojo de residuos y las famosas invasiones. Esto es un tremendo daño a la ecología pues atenta contra la fauna y flora silvestre que habitan los amplios humedales. Los intrusos violan una extensión de cuatro hectáreas del hogar de aves migratorias y comunidades vegetales.
Y así existe a su vez, también en el Perú, la primera reserva de conservación privada en el Perú: “Chaparri”, en la que se puede disfrutar del olor de diversas especies de árboles y plantas, del desplazamiento juguetón de los gatos monteses, de la coquetería de la pava aliblanca, de la mirada cautelosa de un zorro o del tierno galopar de un venado, pero que lastimosamente también se encuentra en peligro por la reaparición de la empresa minera Panoro Perú SAC, esta minera considerada como una máxima amenaza para esta reserva, al estar en pleno funcionamiento, elimina sus desechos en un sitio muy cercano al Reservorio Tinajones, contaminando así el agua que provee este reservorio a la reserva “Chaparri”.
Los afectados por esta empresa no son únicamente los animales o la vegetación sino también los pobladores de la comunidad campesina de “Santa Catalina de Chongoyape”, puesto que esta Reserva Privada al estar bajo el cuidado de sus mismos propietarios, es generadora de fuentes de trabajo, lo cual ayuda generosamente a la población y si esa empresa minera restablece sus actividades esto ya no ocurriría, porque al mismo tiempo que el ecosistema se iría degradando, la cantidad de visitas de turistas disminuiría disminuyendo a su vez la cantidad de ingresos para sus trabajadores.
martes, 15 de julio de 2008
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